El zen de Python

Python es uno de los lenguajes de programación más populares hoy en día a pesar de ser un idioma relativamente viejo. Fue creado a finales de los ochentas por Guido van Rossum —que dentro de la comunidad de Python es conocido como el Benevolente Dictador Vitalicio— y su nombre está inspirado en el grupo de comedia británico Monthy Python.

A diferencia de los programadores de C, C# o incluso de PHP, aquella gente que ha estado llegando a Python, —como la mayoría que llega a Perl y a Ruby— lo ha hecho porque disfrutan de programar y buscan un lenguaje que les facilite hacer mejor algo que les gusta. Este lenguaje recoge lo mejor de otros y es reconocido porque es muy limpio y legible, lo que facilita mucho la tarea de los programadores.


Su filosofía queda plasmada en un documento escrito por Tim Peters (un experimentado desarrollador en este lenguaje) que vale la pena compartir, porque a pesar de estar pensado para un lenguaje de programación es una filosofía muy práctica para cualquier proyecto que tengamos en mente:

El zen de Python:

Hermoso es mejor que feo.
Explícito es mejor que implícito.
Simple es mejor que complejo.
Complejo es mejor que complicado.
Sencillo es mejor que anidado.
Escaso es mejor que denso.
La legibilidad cuenta.
Los casos especiales no son lo suficientemente especiales para romper las reglas.
Lo práctico le gana a la pureza.
Los errores no debe pasar en silencio.
A menos que sean silenciados.
En cara a la ambigüedad, rechazar la tentación de adivinar.
Debe haber una - y preferiblemente sólo una - manera obvia de hacerlo.
Aunque esa manera puede no ser obvia en un primer momento a menos que seas holandés.
Ahora es mejor que nunca.
Aunque “nunca” es a menudo mejor que “ahora mismo”.
Si la aplicación es difícil de explicar, es una mala idea.
Si la aplicación es fácil de explicar, puede ser una buena idea.
Los espacios de nombres son una gran idea ¡hay que hacer más de eso!
El texo lo podemos encontrar junto con ejemplos que ilustran su aplicación y que nos permiten (a aquellos que tengan algunas nociones básicas de programación) apreciar el uso y sencillez de este lenguaje.

Estos principios resumen la filosofía de Python. Son tan prácticos y han hecho de este lenguaje algo tan sencillo y agradable que incluso podemos encontrar libros de Python para niños. Además tenemos el caso de que las comunidades de desarrolladores son tan abiertas que a veces abarcan campos que parecieran no tener mucho en común con la programación, como lingüistas o entomólogos.

Python es el lenguaje ideal para cualquiera que quiera adentrarse a la programación sin una idea clara de lo que quiere hacer o sin conocimientos previos, su filosofía zen lo avala. ¿Qué esperas para conocerlo? A final de cuentas es programming for human beings.

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