Twitter, la sociedad civil y los poderes del estado


Hoy me he topado con un par de noticias que me han llamado poderosamente la atención, que sumadas al bochornoso debate del Senado español sobre la neutralidad de la red de la pasada semana, me han hecho pensar mucho en Twitter en particular, en las redes sociales en general y en cómo está cambiando la sociedad civil y su manera de hacerse oír ante los poderes públicos.

Desde el punto de vista de los poderes públicos, el máximo responsable de la justicia británica no se ha cortado un pelo al afirmar que las redes sociales suponen un serio peligro a los procesos judiciales con jurado, ya que la capacidad de interactuar con otras personas en tiempo real puede mermar la imparcialidad de un jurado. La polémica, en el fondo, tiene algo de sentido puesto que la informacion que circula en Twitter podría ser utilizada para obtener información de manera paralela al proceso judicial. Por otro lado, la justicia británica teme a los tweets generados desde el interior de un tribunal, que podrían alimentar el interior y el exterior de la sala con información parcial. De hecho, han lazado al aire la cuestión de bloquear las cuentas de los miembros de un jurado mientras un proceso judicial esté en curso, evitando así cualquier tipo de contaminación o de filtración.

Y este miedo por las filtraciones cada vez es más patente, por ejemplo, en Holanda, que ha prohibido a sus representantes políticos que utilicen Twitter para que así no exista el riesgo de filtrar información confidencial.


En el fondo, algo está cambiando, Twitter está dotando a la sociedad civil de una voz que comienza a preocupar a algunos sectores; la voz ciudadana comienza a llegar a todas partes, aunque no siempre sea escuchada. La semana pasada, en España, asistimos al penoso pleno del Senado que trató la moción por la Neutralidad de la red; moción de la que se dijo, entre otras cosas, que fue perturbada por los mensajes enviados por la ciudadanía a los senadores que se encontraban en el pleno.

Esta capacidad de Twitter para movilizar a la sociedad civil no es nueva, ya la vimos en acción el pasado año en Irán o en China, donde se controla de manera férrea lo que se dice en las redes sociales y que la semana pasada, le costó una condena a un disidente.

¿Y a dónde voy con todo esto?, pues que Twitter, que era una simple herramienta de microblogging, ha evolucionado, casi sin quererlo, hasta convertirse en un canal global de comunicación en el que la “voz del pueblo” puede oirse con la misma intensidad que la de un gobierno, una herramienta que es más veloz que un periódico tradicional y que nos cuenta, casi de manera inmediata, lo que está ocurriendo en cualquier rincón del mundo y, uno de los detalles más interesantes, nos ha abierto otro canal de comunicación con los que nos gobiernan, que o bien son usuarios de Twitter y se enfrentan a sus electores, o bien se dedican a seguir lo que se dice de ellos.

El mes pasado, Indonesia sufrió una serie de desastres naturales sin apenas espacio en el tiempo (tsunami, terremotos, erupciones volcánicas, etc). Teniendo en cuenta que el país se compone de unas 17.000 islas y que el gobierno se ha visto desbordado, la descoordinación de los servicios de emergencia es enorme. Tanto es así, que Twitter está siendo utilizado para coordinar los esfuerzos, por ejemplo, para ayudar a transportar víveres y ayuda humanitaria.

En resumen, si nos paramos un momento a analizar la situación podremos ver que Twitter está cambiando nuestra manera de interactuar con los poderes del estado:

Tenemos a un poder legislativo más accesible y al que enviamos nuestras opiniones (aunque luego sean ignoradas) y que, por tanto, pierde esa distancia con el electorado al que debe rendir cuentas.

Un poder ejecutivo que puede llegar a verse desbordado, como en el caso de Indonesia, y en el que la ciudadanía toma la iniciativa y colabora de forma activa.

Un poder judicial que recela de las redes sociales y que las ve como un obstáculo que pone en peligro la imparcialidad de la justicia.

¿Están cambiando los gobiernos, la sociedad o ambos? ¿podemos hablar de una revolución social?. En vez del famoso “power to the people” de John Lennon, estamos entonando el “Twitter for the people”.

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