Terrorismo, web y libertad de expresión


El campo de batalla de una guerra ha dejado de ser un espacio físico para pasar también a un nuevo entorno, el espacio digital, donde las leyes y las libertades son fronteras más difusas.
Al ciberterrorismo se le unen otro tipo de “guerras” más difíciles de catalogar como son el conflicto en Palestina o el más reciente y candente de Wikileaks y la difusión de vídeos que ponen en entredicho a los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña. Un dato. Ronald Noble, secretario general de la Interpol, asegura que los sitios extremistas se han disparado en la web, pasando de 12 en el año 1998 a 4.500 en el 2006.

Es precisamente este último el que ha instado a Gran Bretaña para que Estados Unidos tome represalias y añada presión a su política de restricciones de páginas extremistas. Al parecer, Gran Bretaña ha estado analizando el índice de páginas web con material extremista. Muchas páginas son procedentes de líderes de Al Qaeda en Pakistán con amenazas a los países de Occidente o movimientos a la resistencia para reclutar fuerzas. La paradoja llega con el alojamiento de muchas de estas webs, cuya ubicación se encuentra con sede en los Estados Unidos.


Pauline Neville-Jones, ministra de seguridad de Gran Bretaña, mostró su preocupación estos días, instando a los Estados Unidos a un posible cierre o vigilancia de este tipo de webs:

Los movimientos de Al Qaeda se muestran cada vez más resistentes y demuestran no sólo la capacidad de atacar, sino también la intención de ir a por Occidente. Las webs con contenido extremista y mensaje terrorista jamás estarían permitidas en el Reino Unido si tuvieran la sede aquí

Y es precisamente este punto es el que choca frontalmente con la libertad de expresión, o al menos, con la forma de entenderlo en Estados Unidos. Para el Gobierno estadounidense, el uso de la web en la sociedad forma parte de los derechos y libertades del ciudadano, un ejemplo de libertad en la red que además se ve desde otro prisma cuando hablamos de terrorismo y extremismo.

Estados Unidos cree que el uso de esta libertad también reduce la violencia y que los pensamientos radicales podrían suavizar su mensaje si se les deja expresar y debatir en Internet. Además, es una forma de construir una “libertad vigilada”, ya que de esta manera mantienen el nivel de alerta sobre el debate y las ideas que se promueven. En este sentido, P.J. Crowley, portavoz del Departamento de Estado, ha explicado que:

El Gobierno estadounidense tiene autoridades legales para actuar como sea necesario para proteger al público si las amenazas en la red plantean serios problemas

En cualquier caso, el contexto global para resolver las dudas, los problemas y los conflictos entre los países y las diferentes religiones, se encuentra más que nunca en la red y en la capacidad de los dirigentes para hablar el mismo lenguaje y entender las nuevas tecnologías, la evolución de Internet como una ayuda y no como una amenaza. Esta bien que se intenten erradicar amenazas terroristas en la web, pero a menudo hay que hilar muy fino para no incurrir en la censura como remedio al miedo o la ignorancia.

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