Steve, hay un Windows en mi iPad


La foto no es un montaje pero sí que tiene truco. Lo que se ve es Windows 7 en mi iPad y es, hasta cierto punto, “funcional”. Puedo abrir programas o navegar con el Internet Explorer pero el sistema operativo no está realmente instalado en la tableta, sino en mi Mac.

Durante la última semana he estado probando la última versión de Parallels (Parallels 6). Si trabaja en Mac y tiene que usar software creado para
Windows posiblemente el nombre le sea familiar. Parallels es, junto con VMWare Fusion, una de las soluciones de virtualización más utilizadas en los ordenadores de la manzana.

Apple incluye BootCamp, una utilidad para tener dos o más sistemas operativos instalados en el disco duro, dentro de MacOS pero con esta utilidad hay que elegir el S.O. al cargar o reiniciar para cambiar entre uno y otro. Las soluciones de virtualización, como Parallels, permiten ejecutar dos sistemas operativos de forma simultánea creando una “máquina virtual” en la memoria del ordenador, e incluso hacer que las aplicaciones de Windows o Linux funcionen como si fueran una “nativas” de MacOS, ejecutándose en una ventana dentro del escritorio del Mac.



Por supuesto esto tiene un impacto en la memoria y la carga del procesador pero es posible conseguir muy buenos resultados para programas que no requieran de un rendimiento excesivo e incluso con juegos.

Hoy en día para la mayor parte de los usuarios elegir un sistema operativo u otro no supone un gran problema porque la mayoría del tiempo se usan aplicaciones que están disponibles tanto para Windows como para MacOS (como Office) o se usa el ordenador para tareas relacionadas con Internet en las que basta con tener un navegador. A veces, sin embargo, pueden darse situaciones en las que no queda otra salida. Esta pasada semana estuve probando, por ejemplo, la versión beta de Internet Explorer 9 para el artículo de portada de Ariadna y aunque no me atreva a decirlo en voz alta puede que en el fondo esto de instalar Parallels sea sólo una excusa para jugar al nuevo Civilization V, que por ahora no está disponible en Mac.


Instalar Windows desde un DVD fue tan sencillo como hacerlo en un ordenador convencional y todo funciona como cabría esperar. Parallels siempre me ha parecido ligeramente más rápido que Fusion y esta última versión parece no tener ni un solo problema a la hora de ejecutar Windows 7 o cualquiera de las aplicaciones que he probado. También he instalado una máquina virtual con Ubuntu y otra con una versión beta de ChromeOS, el sistema operativo de Google, que está todavía muy verde.

Una de las ventajas de la nueva versión de Parallels es que permite controlar las máquinas virtuales desde el iPad o el iPhone mientras se ejecutan en el ordenador (eso es lo que se ve en la foto). No es exactamente igual a lo que hace, por ejemplo, iTeleport porque no permite el control remoto del escritorio del MacOS, pero en esencia es similar. Se puede incluso controlar una máquina que no esté en la misma red que el teléfono o la tableta, es decir, que podría estar en la cafetería de la esquina controlando mi máquina virtual de Windows.  Una serie de atajos con gestos permiten emular el click derecho o el doble click, aunque se pierde el cursor tradicional.

Al menos esa es la teoría. Mi experiencia por ahora no ha sido tan buena. Hay un retardo entre una acción –por ejemplo pulsar un icono- y su reacción. El retardo depende de muchos factores, entre ellos la velocidad de conexión, y puede llegar a impedir trabajar con normalidad pero hasta cierto punto es comprensible (la imagen del escritorio Windows tiene que enviarse al iPad y los datos de las pulsaciones al Mac a través de la red WiFi o 3G).


Pero mi principal problema es que Parallels Mobile no registra correctamente la posición de mis pulsaciones. Con otros sistemas operativos no parece haber problema, pero resulta muy complicado acertar en un icono usando Windows y no he encontrado el motivo, aunque parece que tiene que ver con la resolución a la que funciona la máquina virtual.

Si consiguen solucionar este pequeño inconveniente lo mismo para el próximo viaje el ordenador se queda en casa. Eso sí, conectado.

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